RUT
Clave
Recuperar Contraseña
Buscar
Revista Nº 19
TEMAS
 
Del Machismo Jurídico
Por Rodrigo Winter I.
Abogado

El derecho, como fiel reflejo de las sociedades que ha estado llamado a ordenar, no exhibe una trayectoria muy gentil en el trato a las mujeres, en especial a las casadas.

Así, en la antigüedad el Código de Manú (redactado entre el siglo II AC y el II DC y que, junto con otros escritos, constituye la base del sistema jurídico brahmánico), en el capítulo sobre las funciones y deberes propios de la mujer, incluía las siguientes "lindezas":

-"Nunca debe gobernarse a sí propia una mujer: en su infancia depende de su padre; en su juventud de su marido; y cuando su marido muere, depende de sus hijos".

-"Aunque la conducta del esposo sea censurable, porque éste se entregue a otros amores o porque se halle desprovisto de buenas cualidades, la mujer debe permanecer virtuosa y seguir reverenciando a su marido como si fuera un dios."

Avanzando en la historia, en 1215 se dictó la "Carta Magna", impuesta a Juan Sin Tierra por los barones y el clero inglés, reconociéndose por primera vez un conjunto de garantías individuales. Sin embargo, no deja de sorprender que entre tales "garantías" se hubiera colado el siguiente "primor", que solo puede ser calificado de machismo puro :
-"Nadie será arrestado o encarcelado en virtud de demanda de mujer, por la muerte de cualquier otro hombre que no sea su marido".

En lo que se refiere a nuestra legislación, me ha tocado ser testigo presencial de la paulatina desaparición de numerosas normas machistas enquistadas en las leyes. Veamos algunos ejemplos: en materia penal, ya llevaba más de un año de nacido cuando se le levantó la impunidad a la llamada "venganza del venao", contemplada en el entonces N° 11 del Artículo 10 del Código Penal, que eximía de responsabilidad criminal al "marido que en el acto de sorprender a su mujer infraganti en delito de adulterio, da muerte, hiere o maltrata a ella y a su cómplice; con tal que la mala conducta de aquél no haga excusable la falta de ésta".

Mucho más tiempo tardó la derogación del delito de adulterio que, con un pasmoso desequilibrio, sancionaba a la mujer casada por el solo hecho de "yacer con varón que no sea su marido", en tanto sólo se castigaba al "marido que tuviere manceba dentro de la casa conyugal o fuera de ella con escándalo". Abundando en el tema, un amigo penalista sostenía audazmente que el adulterio masculino con una mujer madura, aún con escándalo y "puertas adentro", estaba fuera del tipo penal, ya que el término "manceba" debía entenderse en la segunda acepción contenida en el Diccionario de la Real Academia, cual es muchacha joven. Concluía descaradamente que las relaciones con una mujer madura mal podían ser sancionadas, ya que constituían tan solo un acto generoso y considerado del varón, merecedor de elogios más que de castigos.

En lo relativo al Derecho Civil, el Artículo 137 del Código Civil, disponía que "la mujer no puede, sin autorización del marido, celebrar contrato alguno ni desistir de un contrato anterior ni remitir una deuda ni aceptar o repudiar una donación, herencia o legado ni adquirir a título alguno, oneroso o lucrativo, ni enajenar, hipotecar o empeñar ni ejercer los cargos de tutora o curadora". La norma tenía una excepción, ya que se presumía la autorización del marido "en la compra de cosas muebles que la mujer hace al contado" y en las "compras al fiado de objetos naturalmente destinados al consumo ordinario de la familia". Con todo, el legislador, sabedor de la debilidad femenina y presto a salvaguardar el patrimonio familiar, naturalmente excluía de esa presunción " la compra al fiado de galas, joyas y muebles preciosos".

Desde 1989, la mujer casada en sociedad conyugal ha pasado a ser en teoría plenamente capaz. Y digo en teoría porque, de no tener un patrimonio reservado, al marido le corresponde la administración de todos sus bienes. Por otra parte, como la mujer en esa condición responde de sus actos solamente con su patrimonio reservado, si carece de aquél, su capacidad de obligarse será similar a la de un indigente. En la práctica, el ámbito de su capacidad está restringido a las transacciones al contado y al crédito del almacén, ya que a título de excepción se dispone que "las compras que (la mujer) haga al fiado de objetos muebles destinados al consumo ordinario de la familia, obligan al marido en sus bienes y en los de la sociedad conyugal."

Una norma que provocaba sesudos análisis en lo referente a cómo hacerla efectiva, era aquella que prescribía que "el marido tiene derecho para obligar a su mujer a vivir con él y seguirle dondequiera que traslade su residencia", derecho que solamente cesaba "cuando su ejecución acarrea peligro inminente a la vida de la mujer". Esta norma fue reemplazada en 1989 por la actual, que establece que "ambos cónyuges tienen el derecho y el deber de vivir en el hogar común, salvo que a alguno de ellos le asistan motivos graves para hacerlo". También nuestro Código Civil establecía candorosamente que la mujer debía obediencia al marido, como contrapartida del deber de protección a su mujer que se le imponía, deberes que han sido reemplazados por un deber recíproco de respeto y protección.

Como lógica consecuencia del deber de protección que el marido debía a su mujer, la ley lo hacía responsable de la conducta de aquélla, de manera que respondía civilmente de los delitos y cuasidelitos que cometiera. Esta responsabilidad se eliminó en 1989, produciendo un efecto muy singular: si la mujer casada bajo el régimen de sociedad conyugal carece de patrimonio reservado, las víctimas de sus delitos o cuasidelitos no tendrán patrimonio alguno en el que hacer valer sus indemnizaciones. En otros términos, la mujer en esta condición goza de una envidiable impunidad civil.

Debemos reconocer que el tema de la situación jurídica de la mujer no ha estado exento de polémicas, como lo demuestra el siguiente diálogo entre dos jóvenes colegas, del que fui testigo el día internacional de la mujer mientras esperaba ser llamado a un comparendo:
ELLA:"Lo menos que puedes hacer es saludarme en mi día".

EL: "No te saludaré, porque no quiero ofenderte. Sé que tú eres contraria a toda forma de discriminación contra la mujer y, evidentemente, la existencia de un día especial para ella atenta contra su reconocimiento como una igual."

ELLA : "Por si no lo sabes, a contar del 16 de Junio de 1999, el Artículo 19 N° 2 de la Constitución establece que los hombres y las mujeres son iguales ante la ley y, además, el mismo número dispone que ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias. Esto fue un torpedo contra los enclaves machistas que aún existen en nuestra legislación, ya que han quedado derogados tácitamente con la modificación constitucional".

EL: "¿Enclaves machistas?"

ELLA: "Así es. Por ejemplo, ¿te parece razonable que la mujer casada bajo el régimen de sociedad conyugal esté privada de toda ingerencia en la administración de los bienes sociales?"

EL : "Bueno, debes reconocer que el marido debe pedirle permiso para vender bienes raíces y avalar y..."

ELLA: "No seas ridículo. Eso es lo mínimo. Pero peor aún, ¿qué hay de los bienes propios de la mujer casada bajo sociedad conyugal? ¿Consideras lógico que los administre el marido? Todo esto es inconstitucional y además infringe convenciones internacionales ratificadas por Chile."

EL : "¿Cómo así?"

ELLA : "Pues claro. En 1990 se promulgó en Chile la convención sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer, la que se entiende incorporada en nuestra legislación interna con rango supralegal en virtud de lo dispuesto en el Artículo 7° de la Constitución. Pues bien, el artículo 26 letra h) de la convención dispone que los Estados asegurarán en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres "los mismos derechos a cada uno de los cónyuges en materia de propiedad, compras, gestión, administración, goce y disposición de los bienes".

EL: "Pero... espérate un momentito..... Siguiendo tu mismo principio, y viendo el otro lado de la medalla, también existen discriminaciones arbitrarias pero en beneficio de la mujer, las que igualmente podrían ser calificadas como inconstitucionales".

ELLA: "¿A cuáles te refieres?"

EL:"Por ejemplo, ¿ encuentras justo que la mujer pueda tener un patrimonio reservado y en el momento de terminar la sociedad conyugal pueda optar por ese patrimonio en vez de su mitad en la "olla común"? ¿No es otorgarle el derecho de poner un huevo simultáneamente en 2 canastas? ¿Y por qué el marido no tiene una opción similar?¿ Y qué hay de aquello que a la madre le toca el cuidado personal de los hijos en caso de separación?"

ELLA: "Bueno, esas diferencias no son arbitrarias, atendida la situación especial de la mujer".

EL:"Pero ahora recuerdo que además la mujer puede jubilar a los 60 años, en tanto el hombre solamente a los 65 años, y está comprobado que la mujer es más longeva que el hombre. ¿Por qué no podrían jubilar a la misma edad?"
ELLA : "Bueno, también en esos casos hay motivos justificados que serían largos de explicar".

EL : ¿Y estimas equitativo que solamente los hombres estén obligados a hacer el servicio militar, en circunstancias que no existe una obligación similar para las mujeres?"

ELLA: "Lo que pasa es que tu línea de argumentación es casuística y errónea, ya que lo que está mal no es que existan diferencias, sino que la discriminación sea arbitraria, es decir injustificada. Pero con esta cortina de humo te has evadido del tema del machismo. ¿No has visto algo más machista que aquello de "administrar un negocio como un buen padre de familia"? ¿Y por qué no como "una buena madre de familia"?

El llamado a mi comparendo me impidió seguir escuchando. Sin embargo, me quedó rondando que la clave del problema es que mujeres y hombres no son iguales y que acertar en un razonable reconocimiento legal de sus diferencias, será siempre un problema espinudo.
Revista del Abogado
Números Editados
Publicidad en Revista del Abogado
Volver
webpay
Inscripción en linea
E-CERTCHILE
Revista N° 70
Septiembre 2017
Tramitación Electrónica
Inserto2
Poder Judicial2
UANDES
MICROJURIS
Codificación Comercial
Los Martes al Colegio
PRO BONO
DLE