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Revista Nº 19
ETICA
 
Colegiarse o no colegiarse
Un Falso Dilema
Por Arturo Alessandri C.
Abogado, Consejero del Colegio de Abogados de Chile

El artículo final del Código de Etica de nuestro Colegio de Abogados (el "Colegio") dispone que: "El abogado, al matricularse en el Colegio de Abogados de Chile A.G., deberá hacer promesa solemne de cumplir fielmente este Código de Etica Profesional".
Este solo enunciado haría pensar que todos los abogados del país debieran formar parte de los diversos Colegios de Abogados que existen a lo largo de Chile, pues a partir del Decreto Ley N° 3.621 de 1981, los colegios profesionales pasaron a ser asociaciones gremiales, cuya afiliación tiene carácter voluntario. En efecto, si bien las normas éticas rigen para todos los abogados, sólo los miembros de tales asociaciones gremiales están dispuestos a que el control ético sea ejercido por sus pares, lo que, en la práctica, representa la única supervisión ética efectiva que existe en la actualidad.

Hace pocos días, en una reunión ampliada del Consejo General del Colegio con Consejeros de otros Colegios de Abogados del resto del país, nos causó especial preocupación comprobar la dificultad que tienen algunos Colegios, especialmente en el Norte, para incorporar nuevos miembros, así como evitar la desafiliación de sus miembros más antiguos. La razón pareciera ser que muchos abogados no estarían dispuestos a someterse al control ético que practican dichos Colegios.

Si bien en el Colegio la situación es diferente, toda vez que forman parte de él los más conocidos y prestigiosos abogados de la plaza, pretendo rescatar en estas líneas la importancia del control ético que ejerce el Consejo General del Colegio, así como los enormes esfuerzos desplegados desde hace un buen tiempo por su Presidente para fortalecer y, sobre todo, difundir el control ético. La publicación de esta Revista es una demostración fehaciente de lo anterior: en ella se publican habitualmente sanciones a las transgresiones al decoro y dignidad profesional, probidad y rectitud en las relaciones del abogado con sus clientes, entre otras. Es ésta precisamente la principal bandera que debemos esgrimir para atraer a las nuevas y numerosas generaciones de abogados que juran cada año y recuperar a los que se hayan retirado del Colegio.

El hecho de pertenecer a un Colegio de Abogados, con el consiguiente control ético, debiera convertirse en un antecedente valioso en el curriculum de un abogado, junto al buen nombre y prestigio de un profesional, frente a sus pares, clientes y a la comunidad que lo rodea. En este sentido, especial acento debiéramos poner, tanto dentro de la profesión como fuera de ella, para introducir la idea que para ocupar cualquier cargo, ya sea profesional, académico, arbitral, y tantos otros, el pertenecer a un Colegio de Abogados signifique un elemento que agrega valor en los antecedentes personales de los candidatos. Quizás más importante que lo anterior será convencer a la opinión pública que, dado que los Tribunales de Justicia no han ejercido la facultad de conocer y sancionar las infracciones a la ética profesional, es menester buscar y preferir a aquellos abogados afiliados que sí se encuentran sometidos a un control ético.

El Colegio ha tomado la loable iniciativa de crear un sitio en Internet, www.abogados.cl, a través del cual una persona puede acceder hoy al Directorio de Abogados para, entre otras cosas, averiguar si un determinado abogado está o no afiliado al Colegio. Así, un abogado, por el solo hecho de pertenecer al Colegio y estar con sus cuotas gremiales al día, figura en dicho Directorio, con su número de registro, RUT y dirección electrónica, por ahora. Igual cosa sucede con la información relativa a los Estudios de Abogados. Aquellas oficinas de abogados que figuren en el Directorio de Estudios de Abogados pueden registrar a sus integrantes colegiados, sin importar el numero de sus miembros, de manera que el público pueda informarse, además, de sus antecedentes profesionales, tales como su especialidad y, por sobre todo, quienes están sujetos al control ético. De otra parte, los navegantes de Internet pueden, también, acceder al texto completo del Código de Etica y, en un futuro no muy lejano, ingresar a una recopilación de fallos y sanciones aplicadas por el Colegio frente a la infracción de tales normas.

Por otra parte, también es necesario hacerse cargo de algunas críticas que ha recibido el Código de Etica, que data de 1945. Es evidente que el ejercicio liberal de la profesión ha sufrido transformaciones desde que se dictara dicho Código, lo que hace recomendable revisar algunos de sus preceptos e introducir nuevas normas tendientes a regular o precisar situaciones y formas de ejercicio profesional antes desconocidas. Así por ejemplo, uno de los temas que está cobrando cada día mayor relevancia en los estudios de abogados, producto de la incesante globalización de asuntos y clientes, es el conflicto de interés. Sin perjuicio que esta norma merecería ser revisada, cabe destacar que, con todo, ésta contiene uno de los principios fundamentales sobre los cuales debe estar fundada la relación del abogado con sus clientes, cual es, revelarle al cliente cualquier posible conflicto de interés antes de decidir si se acepta o no un encargo profesional.

En un mundo cada vez más marcado por la creciente globalización, que a través de asociaciones, alianzas, etc., ciertamente incluirá los servicios profesionales, de gran competencia y exigencias de eficiencia y celeridad a través de redes computacionales, la falsa disyuntiva para ciertos abogados podría ser afiliarse o, de estarlo, seguir afiliado al Colegio y, por ende, quedar sujeto a una autorregulación ética más estricta, o bien no afiliarse o marginarse de algún Colegio de Abogados, por considerar que las reglas del Código de Etica son anticuadas y limitantes, por ejemplo, para alcanzar metas propias de un desmedido afán de figuración o de lucro. Sin embargo, y dado que no se conoce jurisprudencia alguna de control ético por parte de los Tribunales de Justicia, en la práctica, el único control ético efectivo que existe hoy en día es el realizado por los Colegios de Abogados respecto de sus miembros. En consecuencia, para confirmar que la decisión apropiada y compatible con un recto ejercicio profesional que, unido al buen nombre y prestigio es lo más que debe cuidar un abogado, el Colegio debe redoblar sus esfuerzos para dar a conocer sus normas éticas en las universidades y en la opinión pública en general, en cada oportunidad que se le brinde, para oponer la vigencia de normas claras y que se hacen respetar, frente a la amenaza de un déficit ético que hoy acecha a nuestra sociedad moderna.
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