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Revista Nº 23
CONTRAPUNTO
 
Nueva Ley de Matrimonio Civil
Por Ana María Watckins S.
Abogada

1) Se sostiene que una nueva ley de divorcio sería más protectora para el cónyuge más débil (normalmente, la mujer) y los hijos, que las "nulidades por incompetencia". ¿Está Ud. de acuerdo?
Yo pienso que las nulidades de matrimonio por incompetencia no protegen en absoluto a la familia ni al cónyuge más débil. Creo que un juicio de divorcio vincular que abordara el problema integral de la familia proveniente del matrimonio que se disuelve sería mucho más eficaz para el cónyuge más débil, debiendo la sentencia resolver todo lo referente a la vida separada, como tuición de los hijos, alimentos, visitas, bienes familiares, etc.

2) Algunos estudios extranjeros demuestran que el divorcio con disolución de vínculo propende a compromisos matrimoniales menos estables y repercute negativamente en el cuidado y desarrollo de los hijos. ¿Cuál es su opinión?
En todos los países existen padres irresponsables y personas incapaces de asumir compromisos, pero esta conducta desviada de ciertos individuos no puede atribuirse a la existencia de un divorcio vincular. Quien tiene un buen matrimonio no se va a divorciar por el hecho de existir una ley de divorcio. Lo que lleva a divorciarse son los problemas matrimoniales insolubles y no la existencia de una ley de divorcio vincular.

3) ¿Cree Ud. justo que la sola interrupción de la vida en comœn por un plazo permita a cualquiera de los cónyuges, incluso el que no ha cumplido con sus deberes matrimoniales, obtener la disolución del vínculo?
Existen ciertas instituciones jurídicas que más que a la justicia o injusticia de una situación tienden a que la realidad o la situación de hecho se consolide en una situación jurídica, como ocurre, por ejemplo, con la prescripción. Si un matrimonio, transcurrido un cierto lapso establecido por el legislador, no se comporta como tal y no asume ni cumple sus obligaciones sólo tiene de matrimonio el nombre y, por ello, se opta por esa solución que tal vez es injusta, pero que tiende a poner remedio a una situación de hecho existente.

4.- ¿Es el divorcio vincular una buena fórmula legal para regular las rupturas matrimoniales?
Creo que una buena ley de divorcio vincular es una buena fórmula legal para regular las rupturas matrimoniales, siempre que efectivamente la ruptura del vínculo sea irreversible, de manera tal que no pueda reanudarse la vida comœn de los cónyuges y que en el juicio de divorcio se aborde una solución integral para los problemas derivados de las relaciones de familia del matrimonio que se disuelve.
Por Ana María Hübner G.
Abogada

1) Se sostiene que una nueva ley de divorcio sería más protectora para el cónyuge más débil (normalmente, la mujer) y los hijos, que las "nulidades por incompetencia". ¿Está Ud. de acuerdo?
No me parece que una nueva ley de divorcio, tal como está ideada en el proyecto en actual estudio, tenga esta finalidad o ventaja frente a las nulidades por incompetencia. Por el contrario, ella deja más desprotegida a la parte débil de la relación, pues en el hecho se contempla el divorcio por decisión unilateral de uno de los cónyuges, bastando que transcurra el término legal de separación de hecho contemplado en la norma, para que el rupturista pueda solicitar la disolución del vínculo, sin quedar sujeto a compromiso patrimonial o personal de ninguna especie respecto del otro cónyuge. No se advierte que sea ésta la vía adecuada de protección del cónyuge más débil y de los hijos, al permitir que la parte fuerte de la relación la deje abandonada a su suerte, más aœn cuando al contraer el vínculo se asume el compromiso de auxilio mutuo por toda la vida, como lo establece expresamente el artículo 102 del C.C. De allí que, de promulgarse una ley de divorcio, tendría que replantearse la definición de matrimonio y eliminar las expresiones "por toda la vida" e "indisolublemente".

2) Algunos estudios extranjeros demuestran que el divorcio con disolución de vínculo propende a compromisos matrimoniales menos estables y repercute negativamente en el cuidado y desarrollo de los hijos ¿Cuál es su opinión?
Efectivamente, de conformidad a estudios extranjeros, en aquellos países en que existe el divorcio con disolución de vínculo aumentaron las tasas de ruptura y con ello paralelamente se incrementaron los índices de bajo rendimiento escolar, deserción, drogadicción, alcoholismo y suicidio, lo que ha llevado a replantear normas de verdadera protección y apoyo. Por ello no puede considerarse el divorcio como una política familiar correcta, ya que, a la inversa, no protege a la familia sino que tiende a la destrucción de la misma. Ello ocurre, a mi juicio, porque por el solo hecho de existir una ley de divorcio se crea en la conciencia colectiva la idea de la precariedad del vínculo, lo que en el hecho implica un reconocimiento al descompromiso. De allí que no resulta creíble seguir sosteniendo que el permitir la disolución del vínculo repercuta positivamente en una protección familiar adecuada, más aœn cuando la experiencia extranjera así lo demuestra.

3) ¿Cree Ud. justo que la sola interrupción de la vida en comœn por cierto plazo permita a cualquiera de los cónyuges, incluso al que no ha cumplido con sus deberes matrimoniales, obtener la disolución del vínculo?
Me parece que es este punto donde estriba una de las mayores flaquezas del proyecto, pues ha contemplado plazos de separación que habilitan, por el sólo transcurso del tiempo, a solicitar su disolución y con ello pasar a tener el estado de divorciado, lo que no incentiva el cumplimiento de las obligaciones matrimoniales. A la inversa, el no cumplimiento de las mismas trae consigo el desligarse de los compromisos asumidos.

4) ¿Es el divorcio vincular una nueva forma de regular las rupturas matrimoniales?
Tal como está concebido el actual proyecto de ley de divorcio no parece una nueva forma de regular las rupturas matrimoniales, puesto que la actual normativa contenida en el Código Civil y en leyes especiales, contiene numerosas normas que regulan la situación de los hijos y cónyuges frente a una separación. Por ello, más que regular las rupturas, en realidad se advierte que facilita las mismas. En efecto, ello queda de manifiesto en normas que aparentemente ayudan a la conciliación de los cónyuges, como es la intervención de especialistas, pero en vez de establecerse su obligatoriedad, es suficiente que uno de los cónyuges no quiera someterse a la mediación propuesta para que se avance en el camino de la disolución, prescindiendo de una instancia que debió considerarse obligatoria y previa a cualquier ruptura.
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