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Revista Nº 22
ENTREVISTA
 
" No tengo duda de que mi actividad permanente es la abogacía"
Por Juan Luis Ossa B. y Paulina Pizarro M.

Aún acostumbrándose a su nuevo cargo -tanto él mismo como su familia-, el recientemente nombrado Subsecretario del Interior, Jorge Correa Sutil, exhibe una reconocida trayectoria como abogado, docente, árbitro y consultor.

Estudió Derecho en la Universidad Católica de Chile, donde se tituló en 1978. Obtuvo los premios Tocornal y Montenegro, ambos al mejor egresado de su promoción y el premio Cámara Central de Comercio, que se otorga al egresado de todas las Facultades de Derecho con el mejor rendimiento en el área de Derecho Comercial. Hizo un Master en Derecho en la Universidad de Yale, Estados Unidos. Una de las cosas que reconoce como más importantes en su vida profesional fue haber sido Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales. Se enorgullece de la influencia que tienen sus académicos en las diversas políticas públicas en materias de justicia. Un segundo hecho relevante ha sido el haber participado activamente en la Comisión Rettig, como secretario de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. Lejos de pensar que como Subsecretario del Interior se distanciará de su profesión de abogado, Jorge Correa piensa que su formación y ejercicio profesional le serán muy útiles en su nuevo cargo.

-¿De qué manera su experiencia como abogado se podrá reflejar en su actual cargo como Subsecretario del Interior?
- En los pocos días que llevo he visto que hay algunas características profesionales que sirven mucho en un cargo como éste. Las tareas más importantes de esta subsecretaría son las del orden público y seguridad ciudadana, donde la perspectiva jurídica o el criterio jurídico son centrales. He sido abogado de litigios y me he dado cuenta que establecer metas, ser capaz de reconocer los problemas y sus aristas, y crear estrategias, son cuestiones muy similares en muchos ámbitos. Siento que hay un capital profesional en la capacidad de negociación; en los litigios se negocia. Uno está siempre tratando de conseguir una posición ventajosa para, en ese momento, intentar la negociación. Es un capital que yo aprovecho aquí, que me da seguridad.

-¿Cuáles son sus metas en su actual cargo?
- Todavía no tengo un plan perfeccionado ni he podido conversar con las autoridades de gobierno a objeto de tener una aprobación, pero me parece que la misión fundamental de esta subsecretaría, en este momento, es disminuir los factores de amenaza que provocan temor en la población. Esta subsecretaría tiene una tarea de coordinación con el gobierno interior, intendencias y gobernaciones, en la cual espero ser eficiente. Otra de las cosas en que me gustaría colaborar es en una política migratoria, de que el país carece. Chile está recibiendo muchos extranjeros y hay todavía demasiado que hacer en materia de fijar una política, como cuántos extranjeros se van a recibir y en qué posiciones (estoy pensando desde refugiados políticos hasta gente que viene en busca de trabajo). Falta una política más específica. Se ha constatado el ingreso de peruanos, venezolanos y colombianos, entre otros. Este país, no obstante los problemas que tiene en materia de seguridad ciudadana, muestra gran tranquilidad, una situación económica menos difícil que la de otros, y niveles de estabilidad política y de desarrollo económico que resultan atractivos. Esta subsecretaría es como un árbol de Pascua: tiene que ver con intendencias y gobernaciones, orden público, seguridad ciudadana, becas Presidente de la República, ORASME (que proporciona ayudas de caridad), Fondo Social Presidente de la República, ONEMI, extranjería y CONACE (que se relaciona con el control de estupefacientes).

Seguridad Ciudadana y Orden Público

-¿Cuáles son sus objetivos en materia de seguridad, en la labor que realizan Carabineros e Investigaciones?
- Aquí hay cosas que funcionan bien y que es necesario coordinar y apoyar. Es el caso de la ONEMI, la beca Presidente de la República y las pensiones de gracia. Pero una política central es el orden público y la seguridad ciudadana. Esta última tiene prioridad para mí, y debo ratificarlo con las autoridades de gobierno; la cuestión ha sido una prioridad de las últimas subsecretarías. Su objetivo es disminuir los factores que provocan temor en la población. Se necesita brindar a la policía la eficacia necesaria para combatir y controlar el delito; esto significa llegar con rapidez a los lugares donde el delito se ha cometido. Habitualmente, la capacidad de control del delito, salvo el del crimen organizado, dice relación directa e inmediata con la velocidad con la cual la policía llega al lugar, y con la vigilancia preventiva de carácter policial municipal; pero también tiene mucho que ver con la capacidad de la población de ser muy activa en el control del delito, esto es, con la capacidad de denunciar dónde existe consumo o tráfico de drogas o lugares en que hay pandillas amenazando. La población ha cuidado el Metro, allí no se ven actitudes vandálicas o atemorizantes. Se abrió la Moneda y hasta la fecha no se han registrado actos de desmán o manifestaciones políticas. En Chile hemos aprendido a cuidar ciertos lugares, a recuperar los parques, las canchas deportivas y las plazas. Uno de los grandes desafíos es abrir los canales adecuados y lograr que los denunciantes no sufran represalias.

-Cuando están identificados esos lugares, ¿cuál es el procedimiento que se sigue?
-En esos casos hay labores civiles y policiales que realizar. Por ejemplo, iluminar y limpiar el lugar. Hay una labor que es municipal y de las juntas vecinales, que son muy potentes. Y hay otra, de prevención constante de carabineros y municipalidades, en la medida que hay patrullaje compartido de aquellos lugares más difíciles.

-¿Qué ha pasado en esos lugares en que se sabe que se vende droga, que se trafica? ¿Se han "limpiado"realmente?
- El problema es la necesaria selectividad con que deben usarse los escasos recursos disponibles. Ha habido una cierta tendencia preferente a descubrir las grandes redes del narcotráfico, postergando el microtráfico, que es el que finalmente atemoriza a la gente. Ahí hay una cuestión que está en constante análisis: Cómo, con los recursos al alcance, se puede combatir más eficazmente la drogadicción, las pandillas, las intimidaciones. Si se me pide un plan específico hoy día, yo digo que está en elaboración. Hay mucho que afinar en materia de políticas permanentes.

-¿Y qué pasa con esto de que quienes han sido aprehendidos salen en libertad a los pocos días y vuelven a delinquir?
-Como autoridades de gobierno, debemos asegurarnos de prestar toda la colaboración a la policía, de forma tal que las detenciones cuenten con las pruebas necesarias para que el juez pueda procesar y, eventualmente, castigar a esas personas.

-Como abogado, ¿cuál es su opinión del sistema carcelario en Chile?
- Una de las preguntas que yo me he hecho es ¿qué cosa, de esta civilización y de este tiempo, va a ser en 30 años más visto como algo atroz? Tengo la sensación de que eso será nuestra realidad carcelaria. Chile no ha tenido una política carcelaria y recién en los últimos años nos hemos venido a dar cuenta del problema. Es indispensable aumentar el número de cárceles, segregar, capacitar. Al menos capacitar, para que la persona una vez fuera de la cárcel esté en condiciones de ubicar un trabajo honesto. Hay una política en marcha, hay una deuda histórica.

-¿Cuál es la relación del Gobierno con organismos como Paz Ciudadana?
- Tenemos contacto con sus dirigentes.Ellos han hecho un seguimiento del tema delictual que es valioso, que para nosotros es una fuente de información muy importante. Tienen, además, muchas ideas. Esta subsecretaría ha tenido una política de recibir y analizar toda clase de informaciones, y por eso he sostenido reuniones con el gerente de Paz Ciudadana y con otras organizaciones con capacidad de análisis, como el Centro de Estudios del Desarrollo. No obstante las dificultades, y las cifras que indican que hay más delitos violentos, tengo la impresión de que la seguridad ciudadana dejó de ser un tema del debate partidista. Ahora es un tema de Estado, salió de la arena política y tiene la posibilidad de ser normado por una política de Estado. No sólo el Gobierno está preocupado del tema, sino también organizaciones civiles capaces de estudiarlo. Hay una preocupación ciudadana que comienza a manifestarse en medidas eficaces. Por ejemplo, la seguridad privada en Chile es muy buena; la seguridad que se ha logrado entre políticas estatales y entidades bancarias, por ejemplo, es excelente. Se han reducido los asaltos bancarios, tanto a cajeros automáticos como a bancos. Hay grupos del sector más acomodado que han comenzado a invertir en protección. Es labor de la subsecretaría y de Carabineros señalar cuáles son las medidas que parecen más eficaces, si el botón de pánico, si la alarma, si tener armas en la casa, si contar con guardias, etc. En los sectores populares hay una reacción de organización comunitaria contra el delito, que es fundamental apoyar y ayudar.
-La eliminación de la detención por sospecha, ¿no ha limitado la acción de la policía para controlar el delito?
- No, creo que éste es un debate superado. Había un muy alto nivel de detenciones. Hicimos un estudio que indicaba que cerca de un 80% de jóvenes pobres había sufrido una detención. Hay un peligro muy grande al vincular con delincuentes a personas jóvenes que no han tenido contacto con el crimen. El control policial está siendo eficaz sin ese instrumento. No he visto en la policía ninguna manifestación de nostalgia por este instrumento.

Enseñar al alumno a aplicar el Derecho
-¿Qué nos puede decir de las nuevas metodologías en la enseñanza del Derecho y de las perspectivas futuras de la profesión de abogado?
-Creo que hay una crisis importante en materia de contenidos y metodologías. En materia de contenidos, hubo una tendencia a intentar enseñarle al alumno todo aquello que iba a necesitar en el ejercicio profesional, pero ahora hay conciencia de que las enciclopedias se han hecho imposibles y que hay que ser, necesariamente, selectivo. ¿Cuál es la matriz básica de la formación de un abogado? Es una pregunta crucial que las universidades deben responder, a sabiendas que no pueden enseñar todo aquello con lo que se va a ejercer; más aœn, uno trabaja habitualmente en especificidades que no han sido tratadas en las facultades de Derecho. Entonces me parece que el desafío universitario, y aquí entro a la parte metodológica, es básicamente enseñar al alumno cómo enfrentar determinada situación como abogado asesor, consejero, litigante o juez, para estudiar esa situación y además darle las bases conceptuales desde las cuales ese estudio o problema particular puede asentarse y echar raíces. Ahí hay un desafío muy central que fue objeto de larga discusión en la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales, hasta llegar a modificar sus programas, que hoy día también se está dando en la Universidad de Chile y que espero siga en las distintas universidades. ¿Qué enseñar y cómo enseñar? Desde el momento en que uno acepta que las personas deben tener una base conceptual y aprender a estudiar por su cuenta, la metodología queda automáticamente afectada. Lo que se debe transmitir son conceptos básicos. Algunos de ellos quedan grabados profundamente y otros menos. Lo básico no es que el profesor enseñe bien, sino que el alumno aprenda; hay que cambiar el eje, desde el profesor al alumno. Eso no implica necesariamente la clase activa, casuística o expositiva; las distintas fórmulas pueden combinarse. Yo hago la clase activa. No existe la fórmula mágica, como discutimos tanto en los Õ60 que era la clase activa versus la expositiva. El problema es cómo lograr ahora esos dos objetivos.

-En este contexto, ¿la clase magistral resulta perdedora?
- Creo difícil que un profesor logre sus objetivos después de una hora y media de exposición, porque existe una tendencia a exponer detalles que los alumnos no podrán retener y que si retienen, será por poco tiempo. La exposición del profesor es indispensable; de la comprensión de los conceptos básicos, el profesor tiene la responsabilidad. No se trata de entregar a los alumnos un libro y decirles: váyanse a estudiar. Los profesores tampoco pueden olvidar que existe la imprenta y que, por lo tanto, una parte de los conocimientos que ellos entregan, pueden ser aprendidos por los propios alumnos, para obtener en la clase una profundización en la comprensión de esos conceptos, de cómo aplicarlos y ejercitarlos.
¿Cómo logramos que el alumno aprenda a redactar? Tenemos que hacer un taller de redacción de contratos o escritos, por ejemplo. Hemos delegado una parte importante de la formación legal de los alumnos en las oficinas de abogados. Es en las destrezas y habilidades profesionales donde hay que centrarse.

-¿Qué opina usted de la proliferación de universidades y de escuelas de Derecho?
- No tengo temor al nœmero creciente de abogados; todavía hay sectores que no cuentan con abogados. Creo que su multiplicación debiera llevar a que estos profesionales cubran, en alguna proporción, esas necesidades no resueltas, bajando los honorarios. Más bien me alegro de que haya un nœmero significativo de abogados, pero me preocupan dos cosas: la calidad de la enseñanza universitaria, y ahí falta sobre todo transparencia. Debería haber una clasificación de universidades por parte de entidades independientes y una completa información de lo que se le ofrece a la persona que ingresa a cada universidad. Luego, me preocupa mucho el control ético. El Colegio de Abogados ha tenido una actitud ejemplar en términos de denuncia pœblica de la actuación indebida de magistrados; me parece que eso se puede hacer también no sólo con los abogados colegiados sino con los no colegiados. Lo que hará más eficaz el control ético será la instalación de una oficina de abogados suficientemente valientes para perseguir la responsabilidad civil de los abogados por mal ejercicio de la profesión. Es una especialidad. Que yo conozca, no hay oficinas de abogados dedicadas a eso. Va a llegar un momento en que la competencia profesional será muy fuerte y se va a llegar a eso. Creo que la publicación de las sentencias del Colegio en la Revista del Abogado es una sanción mucho más efectiva que la sanción misma. Pero, dado que la Revista tiene una circulación centrada en el medio legal, ¿cómo hacer llegar eso al resto de la gente?

Orgullo y Optimismo
-¿Cómo evalœa el trabajo que realizó usted como Decano de la Universidad Diego Portales?
- En lo pœblico he hecho dos cosas importantes en mi vida, la Comisión Rettig y el cargo de Decano de la Facultad de Derecho en la Universidad Diego Portales. De lo que más me enorgullezco es del sentido pœblico que tiene esta universidad privada. Ha incidido fuertemente en las políticas pœblicas en materias de justicia. Muchos académicos de esta Facultad han estado en la Reforma Procesal Penal; antes estuvieron en la creación de la Academia Judicial, en la especialización de las salas de la Corte Suprema, en el término de la queja como recurso, en fin. Es posible, desde el sector privado, tener influencia cuando uno se hace algo más especializado en un tema pœblico concreto.

-¿Qué opinión le merece el Poder Judicial?
-Como Subsecretario del Interior no me corresponde opinar sobre esto, pero como abogado lo miro con mucho optimismo. Tenemos un Poder Judicial que ha salido de la trastienda de la historia chilena y se ha puesto en el primer lugar de la escena, en materias tales como el combate a la corrupción política, el equilibrio entre medio ambiente y desarrollo, el desarrollo económico y el autocontrol de sus actos. Hubo un período de ajuste durante el cual por algœn tiempo percibí un Poder Judicial que se enclaustraba en sí mismo, se defendía y se sentía amenazado desde afuera. Hoy el Poder Judicial es abierto, con más confianza en sí mismo, más compenetrado del rol institucional, social y económico que le corresponde jugar en una democracia.

- Como Subsecretario del Interior usted realiza ahora un trabajo político, ¿significa esto que en el futuro su carrera profesional de abogado seguirá un nuevo rumbo? ¿Qué pasará con su trabajo profesional como abogado y como docente?
-Yo terminé con todas las representaciones que tenía en los juicios que llevaba, aunque en la mayoría de ellos no tenía incompatibilidad. Además pedí en la Universidad Diego Portales un semestre sabático. Espero retomar alguna actividad académica el primer semestre del próximo año. Pero no tengo dudas de que mi actividad permanente es la abogacía y que ésta es una condena temporal...
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