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Sociedad conyugal 2.0 por Hernán Corral
Diario La Segunda
Viernes, 12 de agosto de 2011
 
La Comisión de Familia de la Cámara se encuentra estudiando el proyecto del Gobierno para reformar la sociedad conyugal. Durante los gobiernos de la Concertación se presentaron iniciativas en esa dirección pero ninguna llegó a puerto, a mi juicio porque todas pretendían suprimir la sociedad conyugal y sustituirla por otro estatuto que se inspiraba más bien en la separación de bienes. Se desdeñaban así las reglas de un régimen que ha funcionado en general bien, que se adapta a la idiosincrasia del chileno medio y refleja el ideal de comunidad de vida que implica la unión matrimonial. Mejor perspectiva tiene el nuevo proyecto, que propone conservar la sociedad conyugal, sin perjuicio de adaptarla a las transformaciones experimentadas por la familia y la sociedad.
 
Uno de los propósitos es simplificar su funcionamiento. Debe destacarse la desaparición del llamado «haber aparente» (bienes que entraban a la sociedad pero que ésta después debía restituir al cónyuge aportante) y la articulación de una administración provisoria para cuando el cónyuge no administrador (por ejemplo, la mujer) necesite efectuar algún acto y el marido no es ubicable.
 
La modernización se traduce en un mayor equilibrio entre los derechos y deberes de los cónyuges, y en un trato igualitario de la mujer. Se elimina la norma que designa al marido como «jefe de la sociedad conyugal» y se restituye a la mujer la administración de sus bienes propios. En cuanto a la gestión de los bienes sociales, se plantea una fórmula que concilia la igualdad, la eficacia de la gestión y también la libertad de los matrimonios para optar: tanto al momento de casarse como en un acto posterior, los cónyuges pueden decidir si la administración de la sociedad va a corresponder al marido, a la mujer o a ambos conjuntamente. Como contrapeso, en caso de que la designación recaiga en uno de ellos, el cónyuge no administrador tendrá derecho a un patrimonio reservado compuesto por los bienes que gane con su propio trabajo independiente.
 
Hay aspectos que deberán ser perfeccionados, como evitar que la elección de cónyuge administrador se preste a que un marido inescrupuloso presione a la mujer a asumir la administración de la sociedad, para ser él quien goce del patrimonio reservado. En este sentido, la Comisión ha tenido en cuenta mociones presentadas por diputados de la oposición que buscan proteger al cónyuge socialmente más débil, la mujer, como una forma de discriminación positiva. Se ve que en esta materia sí hay disponibilidad para acuerdos y es posible abrigar esperanzas de que el Derecho de Familia chileno pueda gozar pronto de los beneficios de una «sociedad conyugal 2.0».
 
 
Hernán Corral
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