Diario El Mercurio
Sábado, 18 de agosto de 2012
Cartas Me refiero a la carta de la que es autor el profesor Mauricio Duce, publicada el día de ayer, y en la cual me critica por haber hecho una referencia a los resultados de la reforma procesal penal. Mi artículo no tenía por objeto referirme a esa materia, sino a la reforma procesal civil, sin perjuicio de lo cual dejé sentadas dos premisas que las reitero: el combate a la delincuencia sólo puede tener éxito en la medida que se reduzca significativamente la impunidad y, para conseguirlo, debe considerarse el desarrollo cultural de la población, la eficiencia de los servicios policiales y el endurecimiento de la justicia penal. Para justificar este aserto no es necesario acudir a cifras, encuestas o datos "duros" como se sugiere (los que en todo caso abundan). La encuesta que cita el profesor Duce para avalar sus afirmaciones (Enusc), contiene datos preocupantes. Así, por ejemplo, el aumento de la victimización personal en la Región Metropolitana aumentó, entre 2010 y 2011, de 10,3 a 11,8%. Asimismo, los encuestados que creen que serán víctimas de delito en los próximos doce meses aumentan de 24,5 a 27,9%. No cabe duda de que los chilenos consideran que la delincuencia es uno de los problemas más traumáticos en nuestra convivencia, y que facultades tales como el "archivo provisional" (artículo 167 del Código Procesal Penal) y el "principio de oportunidad" (artículo 169 del mismo cuerpo legal) incrementan la "cifra negra" (delitos que no llegan a conocimiento de los tribunales). Nadie desconoce el avance que significó la reforma procesal penal, al sustituir un sistema colapsado, pero ella, como toda obra humana, es perfectible, tanto más cuando la población reclama un combate más enérgico contra el delito. Pablo Rodríguez Grez |