Diario El Mercurio Martes, 3 de julio de 2012 Cartas La distinguida ex ministra Raquel Camposano no sólo responde nominativamente en su misiva, sino que además asume que pudiera ser parte de las destinatarias de mis palabras. Aunque en esta ocasión explicita su acuerdo con la reforma del sistema penal, no queda claro cuál sería otra mejor opción al sistema del cual ella fue partícipe y autoridad. Cabe hacer presente que la distinguida colega califica de detalles -que no irían a lo sustancial- las constataciones objetivas que la comunidad nacional e internacional ha destacado como situaciones relevantes a considerar. Se entiende que, en ese contexto, no pueda aceptarse la metáfora que da cuenta el suscrito al sostener que el sistema nuevo presume la inocencia como principio rector, "al igual que el antiguo presumía en los hechos la culpabilidad". Tan simple para graficar es la situación de las alegaciones de las libertades que se hacían antaño. La persona llegaba y quedaba privada de libertad, la cual debía reclamarse. Ello sin considerar sujetos sometidos a incomunicaciones de varios días y que "sin alarde" reconocían sus responsabilidades, para obtener la libertad con prontitud. Aunque destaco la forma respetuosa de mi distinguida contradictora, cabe sostener que la verdad sobre el avance penal chileno respecto de los estándares en materia de juzgamiento es infinitamente superior al que existía en Chile. El sistema antiguo estaba absolutamente corroído por prácticas incompatibles con un Estado moderno y democrático de derecho y me enorgullezco ser parte de este nuevo sistema, a saber, absolutamente transparente y por cierto -por ser creación humana- perfectible; pero incomparable con el antiguo sistema de persecución penal chileno. Ernesto Vásquez Barriga Secretario General Asociación de Fiscales de Santiago
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