Diario El Mercurio
Sábado, 30 de junio de 2012
Cartas Algunos nostálgicos han efectuado reiteradas críticas al actual proceso penal, en una suerte de defensa cerrada del sistema antiguo. Me resulta imperativo relevar un par de ideas básicas. Nuestro actual sistema penal es respetado por la comunidad jurídica internacional, pues juzga a los sujetos a partir de herramientas legítimas y propias de un Estado de Derecho. Entre otras cosas, ya no existen personas sometidas a privaciones de libertad que terminan "por falta de méritos". No hay "incomunicaciones" de días, como era corriente en el sistema antiguo. Hoy debe acreditarse la culpabilidad, no la inocencia como antaño. Amén que en coherencia con elementos básicos de la criminología, existen soluciones íntegras, diferenciadas y salidas alternativas frente al conflicto penal. En el sistema antiguo, el juez efectivamente hacía todo literalmente. Investigaba, acusaba, recibía las pruebas de las partes, las analizaba, fallaba y por si fuera poco, se autocontrolaba. Aquel magistrado estaba ocupado de múltiples tareas, incluso de recibir a los abogados; claro, aquellos que ya hubieren agotado la "instancia" del actuario. Las defensas que enfrentaba el juez, en un número relevante de casos, eran egresados de derecho; o sea, no eran abogados. Ello atentaba contra el derecho jurídico básico: la defensa letrada y digna. Muchos de los casos se eternizaban en los tribunales, otros obtenían condena o absolución, luego de una década de "procesamiento" y así, algunas personas eran condenadas o absueltas en plazo de años; circunstancia incompatible con un estado de derecho. Sin embargo, si se busca analizar la eficacia como norte, el sistema penal actual, ha sido más eficiente en tiempo y forma respecto a las condenas y las privaciones de libertad. La comunidad no exponía críticas al modelo, la prensa nada explicaba, pues nada sabía de la forma de operar del mismo y la frase "secreto de sumario" era un dogma periodístico y cultural. Para observar las infinitas diferencias entre ambos modelos de juzgamiento criminal, cabe graficar el comentario de un jurista alemán que visitó Chile al inicio de la implementación de la reforma procesal y quien (luego de visitar varios juzgados del crimen) describió el antiguo sistema con detalles y agradeció -sarcásticamente- "la oportunidad de conocer un sistema penal que operaba en Europa hace más de 100 años". Ernesto Vásquez Barriga Secretario General Asociación de Fiscales de Santiago |